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Luis Fernando Suárez Suárez

Nació el 6 de febrero de 1980, despareció el 16 de mayo

(Hijo, sobrino, hermano y amigo)



Testimonio de su familiar[1]:

Yo, su tía, fui la que lo crié, mi hermana Martha Suárez es la madre de Fernandito, pero para mi él era más que un hijo. Siempre fue un muchacho muy trabajador y muy humilde, nuestra situación lo condujo a eso. Desde muy pequeño estudió en el colegio, hizo una parte de su primaria en el campo y luego se vino pa’ca, pa’ Barranca a terminar sus estudios. Como desde 6º, empezó a trabajar en la Plaza de mercado de ‘Torcorma’ para ayudarnos. Trabajaba viajando de Bucaramanga a Barranca trayendo la verdura para el mercado en la camioneta del negocio del jefe. Viajaba casi todos los días pero tenía libres los sábados, y pues ese día salía con la novia a alguna parte, a charlar, bailar, divertirse, o escuchar vallenato. Yo creo que el más querendón de la familia era él, también era muy aplicado en su estudio y muy juicioso con la plata. Le gustaba ahorrar, así se pagó su libreta militar, pero ni siquiera la alcanzó a tener. De su niñez recuerdo cómo se trepaba en los palos de guayaba a bajaba todas las que se encontraba, le encantaban. También lo recuerdo bien pequeñito cantando ‘la canción de la guayaba’… no la pronunciaba bien, sólo los de la familia le entendíamos.

Vivencia de los hechos:
Ese 16 de mayo de 1998, Fernando salió a buscar a Susana, así se llamaba su novia, porque habían peleado y quería arreglarse con ella. Se alistó para salir y me dijo “voy a salir a invitar a Susana a comer helado para contentarla”, se despidió y se fue. Él estaba con su primo Javier y Susana estaba con una amiga, entonces decidieron salir a comer helado los cuatro juntos. Se subieron a un taxi y cerca al retén se encontraron con el camión en el que iban esos hombres, los cuales pararon al taxi. Los hicieron bajar a todos y empezaron golpearlos, incluso también a las muchachas. Al camión ya habían subido más adelante a otras personas de la comuna, casi todos hombres. A Susana y a su amiga las patearon en la cola y les dijeron que “tenían una cola muy rica pero que no cabían más personas en el camión”. Ellas regresaron y nos contaron lo que pasó: a los muchachos los obligaron a acostarse boca abajo en el suelo y los golpearon, luego un hombre se acercó a ellos, los observó y le preguntó a otro “¿Es este man?” y éste le respondió ‘no’, y al rato de tenerlos ahí retenidos, otro hombre preguntó ¿Y entonces qué hacemos con estos muñecos? Javier se levantó del suelo e intentó salir corriendo y lo mataron ahí mismo y, a mi Fernandito, lo subieron al camión, y desde entonces no sabemos nada de él…

A todos nosotros su ausencia nos duele mucho, a mi hermana, a mí, a sus hermanos y a toda la familia… Nos duele la injusticia. Tanto hemos hablado entre nosotros, nos hemos preguntado muchas veces por qué le pasó a él, por qué a un buen muchacho, por qué le truncaron esas ganas de vivir que tanto tenía, y bueno, la única respuesta que tenemos ha sido “así es la vida, y sólo Dios podrá recompensarnos y en él colocamos nuestro dolor”…

 

 


[1]  Véase en Véase capítulo Luis Fernando Suárez Suárez. (2008) Sin volver ni haberse ido. A los familiares de las víctimas luego de 10 años de dolor, espera e impunidad.

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