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Juan Carlos Rodríguez Arenas

Juan Carlos Rodríguez Arenas
Nacido el 22 de agosto de 1976

Víctima de la masacre del 16 de mayo de 1998 en Barrancabermeja, Santander

(Hijo, hermano, padre, esposo, amigo)

Testimonio de sus familiares[1]:

Vivencia de los hechos:

Maribel (esposa):
Juan Carlos, nuestro hijo, que también se llama Juan Carlos, y yo nos encontrábamos en  la bazar del día 16 de mayo de 1998, en el barrio ‘El Campin’ de la comuna 7 de Barranca, que se realizaba con el propósito de dar inicio a la celebración del día de las madres y conseguir el dinero suficiente para comprar un conjunto de tamboras para la comunidad. 
Repentinamente, incursionaron en el lugar dos camionetas encarpadas y una camioneta de platón con muchos hombres fuertemente armados, algunos con la cara tapada y, otros, uniformados como el ejército o con chalecos del DAS. Amedrentaban e intimidan a la población con golpes y palabras soeces, dominantes y groseras, indiscriminadamente, contra cualquiera. A Juan Carlos lo tomaron por el cabello y, a jalones y empujones, intentaban desprenderlo de mi mano, yo no entendía por qué se lo llevaban de ese modo, ni quiénes eran esos hombres. Yo sólo abracé a mi hijo, quien para entonces sólo tenía ocho meses.

¡Ojalá sucediere que un milagro de vida, nos devolviera a Juan Carlos!

Don Alfonso (padre): para mí ha sido vivir cada uno de estos segundos, minutos, horas días y meses durante 10 años… Y aún más porque yo no sé si mi hijo estará vivo o muerto ¡Y con todo lo que las autoridades nos ha hecho esperar! Yo todos los días espero que llegue  mi hijo. No hay un día que me olvide de esperarlo… Y si ahora me lo entregaran muerto, ahí no se acaba… porque yo quiero saber cómo fue la vida de él durante el tiempo que estuvo desaparecido… Mi angustia es como una angustia, no de 10 años, sino de 50…” 
Alexander Rodríguez, (hermano) “Sin embargo llenos de fe. De esperanza de que regresé vivo…” (…) Estos diez año no se pueden describir de porque cada cumpleaños de mi hermano para mis papás ha sido… cada navidad ha sido… ¡Es una cosa terrible! Se ha dicho tanto… Se ha dicho que nuestro Estado permitió todo aquello y que jamás lo podrá reconocer públicamente. Yo no puedo entender cómo nuestras autoridades no se hicieron cargo de responder por la dignidad, la vida y los derechos humanos. Lo más grave es que pasa el tiempo y pasa el tiempo y nada… aún nada.”

 


[1] Véase en el capítulo Juan Carlos Rodríguez Arenas. (2008) Sin volver ni haberse ido. A los familiares de las víctimas luego de 10 años de dolor, espera e impunidad.

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