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Fernando Ardila Landínez

Fernando Ardila Landínez
Nació el 30 de mayo de 1975, despareció el 16 de mayo de 1998


(nieto, hijo, hermano, compañero, esposo y amigo)

Testimonio de su familiar[1]:

Doña María Delia (abuela):

Mi Fernandito fue más que un nieto para mí, fue como un hijo, yo lo crié. Mi hija Hilma, su mamá, me lo dejo en la casa como a los tres añitos y pues yo, de ahí en adelante, fui la que lo crié. Estudio en el colegio hasta cuarto de primaria y era muy buen estudiante. Eran tres hermanitos, dos niñas mayores y Fernandito, que era el menor. En la casa era juicioso, se portaba bien conmigo y nos hacíamos mucha compañía. Cuando era más pelado y vivía todavía en la casa, se salía pa’ las canchas a jugar futbol con los amigos. Casi no era fiestero, no le gustaba ni bailar, ni cantar, pero sí le gustaban mucho las rancheras. Luego cuando se hizo más grandecito y empezó a trabajar, llegaba tarde en la noche y yo le tenía lista cualquier cosita de comida. Él llegaba directo a la cocina a comer, y cuando acababa nos sentábamos a ver tele y nos hacíamos compañía. Luego se consiguió una mujer, se compró su casita y se fue con ella, pero igual seguía viniendo siempre a comer y a visitarme.  
Un recuerdo que tengo muy bonito de él es que le encantaba el pescado, su favorito era el bocachico y yo, pa’ darle gusto, se lo preparaba sudadito. También me acuerdo que se iba pal’ muelle los domingos a ver las embarcaciones, los pescadores y caminar…

Vivencia de los hechos:
Ese 16 de Mayo Fernandito le dijo a su mujer que salieran al bazar de las canchas del barrio porque una vecina amiga iba a cantar y la querían ver. Y salieron juntos para allá. En la noche, como a las 9:30, llegaron al barrio unos treinta hombres bien armados en unas camionetas, algunos encapuchados y otros uniformados como la Fuerza Pública con un chaleco antibalas con las siglas del DAS atrás, pero yo no los vi, yo estaba adentro de mi casa. Yo me vine a enterar de lo que había pasado más tarde porque llegaron a tocarme a la puerta unos vecinos para decirme que esos hombres se habían llevado a mi Fernandito…

Me contaron que habían obligado a la gente a tirarse al suelo, que a algunas personas las habían golpeado y que se habían llevado también a otros muchachos. Las mujeres llorábamos desesperadas…
Esos siguientes días fueron terribles ¡qué angustia! Yo me lo  imagina en cualquier lugar con las chanclas en las que se lo llevaron, con su short y su camisa y me entraba una preocupación. Además la información que teníamos era muy confusa, la gente decía que se los habían llevado lejos, que estaban aquí y allá, que los habían matado…   
Mi hija, la mamá de él, ese día salió toda la noche a buscarlo, se fue para el batallón, para el retén, estuvo por todas partes averiguando, pero todo fue imposible, ya se los habían llevado y las autoridades no hicieron mucho para ayudarnos, más bien fue la misma comunidad y las personas de Barranca las que nos apoyaron…
A mí me afectó mucho lo que pasó, estuve como 4 meses en la casa esperando que llegara, hasta que me llevaron un tiempo para otra parte. Yo creo que lo esperé tanto, que hasta lo vi llegar en mi imaginación.
Pero bueno, el tiempo cura un poco las heridas. Hoy siento dolor, siento que mi nieto apenas estaba empezando a vivir y le truncaron su vida tempranamente. Además, no sólo atentaron contra su vida, el sufrimiento es para los que estamos vivos. Su mujer se puso tan triste, ella se quedó sola y como a los cuatro años, murió…

 


[1] Véase en Véase capítuloFernando Ardila Landinez. (2008) Sin volver ni haberse ido. A los familiares de las víctimas luego de 10 años de dolor, espera e impunidad.

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