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Elkin Flórez Quintero

Elkin Flórez Quintero
Nació en 1971, desapareció el 26 de enero del 2006

(Padre, hijo, hermano y amigo)

Testimonio de su familiar:

Elkin Flórez Quintero desaparecido el  26 de enero del 2006 a sus 35 años de edad, a manos de grupos paramilitares de la ciudad de Barrancabermeja.

Adalberto Flórez (padre):
 Era un muchacho elegante y servicial, no le gustaba la violencia, era muy juicioso y estudioso. Terminó su bachillerato en el colegio Santo Tomás de Barrancabermeja, donde le iba muy bien. Era el hermano mayor de dos mujeres y las cuales quería mucho, era la adoración de su mamá, era nuestro hijo varón y además el primero.  Siempre fue muy amiguero, sus colegas taxistas lo apreciaban mucho, él se hacía querer de todo el mundo.  Tenía muy buen sentido del humor, cuando yo me ponía bravo a él le daba pura risa…
 Su debilidad eran las aves, tenía canarios campeones y una guacamaya, los alimentaba y cuidaba, le encantaban. Cuando lo desaparecieron tuvimos que dejar ir a sus aves poquito a poco.

ElkinFlorez

 Cuando terminó su bachillerato lo mandé a hacer un curso de interpretación, trazado y desarrollo de planos, saqué un taxi a crédito, le enseñé a manejar  y lo empezamos a trabajar entre los dos.  Cuando terminé de pagar el crédito, Elkin me manifestó que quería tener su taxi propio y me pidió que lo ayudara. Yo liquidé un ganado que tenía con mi socio “Anselmo” y, con la ganancia y unos ahorros míos, le compré el taxi para que lo trabajara. Así fue como entró al gremio de los taxistas en Barranca.

Se casó y tuvo una niña llamada Angie Carolina Flórez Salcedo. Su esposa se fue para Bogotá con la niña, formó otra familia allá y se separo de Elkin. Dos años después, la señora, al parecer por dificultades con su trabajo, le dijo a Elkin que mandaría a Angie para Barranca a que viviera con él. Así fue como la niña volvió y quedó al cuidado de nosotros a la edad de dos años. Angie era la adoración de su papá. Con el taxi, Elkin conseguía el sustento diario para los cuidados de su niña y nosotros, mi señora y yo, le ayudábamos con el cuidado y la crianza. Desde la desaparición de mi hijo, la niña quedó al cuidado de nosotros y hoy en día cursa su primer semestre de universidad, ya es toda una señorita.

Vivencia del los hechos:

Adalberto (padre)
El 26 de enero de 2006, Elkin salió a trabajar en su taxi, como lo hacía todos los días. La última vez que lo vieron estaba transportando a dos hombres en una de las avenidas de la ciudad aproximadamente a las 8:00 p.m. Ya a las 12 p.m. su taxi fue encontrado prendido en llamas en la carrera 48  con calle 29 del barrio Palmira.  Ese día yo llegué a la casa muy cansado del trabajo y me acosté a dormir un poco preocupado porque Elkin aún no había llegado a su casa. A media noche un compañero taxista llegó a mi casa y tocó la puerta violentamente preguntando por Elkin, yo abrí y le dije que él no estaba con nosotros. Me dijo “el carro de Elkin está prendido en llamas en el barrio Palmira” y yo con la ropa en la mano salí en el carro de mi amigo para allá. Cuando llegué, miré la placa del carro: XWEO99, sí era la placa del taxi de Elkin. Los compañeros me ayudaron y organizamos grupos de búsqueda, toda la “mancha amarilla” estaba en mi casa ayudándome y planeando cómo buscarlo. Salimos por el lado de llanito, a las afuera de la ciudad, por la autopista, por el centro y no lo encontramos. El mayor “Mora” de la policía también nos ayudó a mover lanchas rápidas por el río en la zona cercana, y no pudimos encontrarlo. La desesperación que nos dio a mi señora y a mí fue tremenda, uno no sabe qué hacer y siente mucha impotencia.

Mi señora sufrió un shock, fue muy dura la recuperación, y pues ahora está medicada de por vida. Yo quedé como en stand by. La foto de mi hijo duró en el andén de mi casa durante dos años. Yo trabajé solo buscando a mi hijo durante esos años y ahora ya tengo cierto acompañamiento de organizaciones. En la fiscalía me anularon la investigación por la desaparición de mi hijo en varias ocasiones hasta que me reboté, fui a hablar con el fiscal y le pedí que se pusiera en mis zapatos, como víctima y padre de una víctima, y me reabrieron la investigación.  A través de la lucha yo he logrado saber quiénes lo hicieron, algunos están presos… sé que a mi hijo lo desapareció el grupo paramilitar “los sayayines” de Barranca.


Si yo pudiera decirle algo a mi hijo le diría que es un amigo al que espero en la casa, que siento mucho su ausencia y que siempre estoy luchando por conocer la verdad. Lo que yo reclamo saber es quién, por qué y en dónde para poder tener los restos de mi hijo y darle cristiana sepultura.



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